Medir para decidir: del embudo de venta al dashboard semanal. Cinco sesiones para que el coordinador lea los números de su agenda y los convierta en acciones concretas.
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Los KPIs no son para analizar: son para decidir. Cada uno mide una fase del embudo de venta de la clínica y le dice al coordinador, cada día, dónde actuar.
La clínica funciona como un embudo económico y clínico: cada fase depende de la anterior y cada rol impacta en una fase distinta. El coordinador no mide "todo lo que sale del programa"; mide los indicadores que le dicen en qué fase se está rompiendo el embudo y, por tanto, qué hacer hoy.
La regla que ordena todo el módulo: bajo presupuestado → problema clínico · bajo aceptado → problema comercial · baja producción → problema de agenda · poca caja → prioridad en cobros. El KPI no es el objetivo; es la señal que indica qué palanca mover.
Cifras de referencia de una clínica saludable: de cada 100 presupuestados, ~78 aceptados, ~64 pagados, ~52 producidos, ~38 finalizados. Cada clínica calibra las suyas. Un fallo en cualquier etapa colapsa toda la caja.
El coordinador convierte el interés en compromiso: acompaña al paciente desde que llega sin saber qué necesita hasta que firma, entiende su inversión y empieza el tratamiento. Gestiona el potencial, no el presente. Y el potencial entra por dos vías:
Ambos son pacientes comerciales: entran a ser valorados y, a partir de ahí, siguen el mismo flujo de trabajo. La 1ªV alimenta la entrada del embudo; el rescate de fieles lo realimenta cuando la captación flojea.
Si la valoración es completa, el presupuesto es integral y la conversión sube. Si el paciente sale sin próxima cita y sin seguimiento marcado, cae en el limbo comercial. Por eso cada paso tiene un KPI que lo vigila.
Cuando un KPI se desvía, la acción ya está decidida de antemano. Esto es lo que convierte el dato en gestión.
| Si falla… | Fase del embudo | Qué hace el coordinador |
|---|---|---|
| Faltan PRESUPUESTADOS | Entrada del embudo | Aumentar primeras visitas + revisiones con potencial. |
| Faltan ACEPTADOS | Presupuesto → Aceptado | Activar seguimiento comercial + primeras visitas. |
| Falta PRODUCCIÓN | Aceptado → Producido | Priorizar pacientes aceptados sin iniciar. Reducir revisiones. |
| Falta CAJA | Pagado | Priorizar cierres comerciales y pagos pendientes. |
Lunes — reunión de dirección: revisión de KPIs globales, identificación de desviaciones y activación de decisiones.
Diario — control operativo: revisión de agenda, ajuste de prioridades y seguimiento.
No midas para tener números bonitos. Cada KPI responde a una sola pregunta: ¿qué hacemos hoy?
Una agenda llena no es una agenda sana. La ocupación aparente mide el tiempo usado; la ocupación real mide el valor generado. Saber distinguirlas es lo que separa "estar ocupado" de "ser productivo".
Toda clínica tiene un tope físico: las horas que abre multiplicadas por sus sillones. Eso es la capacidad instalada — lo que abres. Pero entre lo que abres y lo que de verdad trabajas con valor hay una distancia enorme, y ahí se esconde el dinero que la clínica deja sobre la mesa.
Por eso el coordinador mide dos ocupaciones distintas: la aparente (¿está llena la agenda?) y la real (¿esa agenda genera valor?). Confundirlas lleva a la trampa de creer que el problema es "falta de pacientes" cuando en realidad es mala mezcla de tratamientos, mala distribución del tiempo o agenda mal diseñada.
El indicador de una agenda ocupada es el % de agenda llena. El de una agenda productiva es el € por hora clínica. No miden lo mismo.
El sillón puede estar al 90% (ocupación aparente alta) y el índice de capacidad instalada al 45% (ocupación real baja). Cuando esas dos cifras se separan mucho, la agenda está llena de horas de poco valor.
El error de cálculo más habitual es medir la ocupación con un solo denominador. La misma clínica da dos cifras muy distintas según contra qué la midas, y solo leyéndolas juntas se ve la verdad.
| Tipo de cita | € / hora |
|---|---|
| Higiene / tartrectomía | ~132 €/h |
| Primera visita (diagnóstico) | ~113–140 €/h |
| Revisión anual (con potencial) | ~375 €/h |
| Corona definitiva | ~782–1.084 €/h |
| Implante (colocación) | ~3.741 €/h |
| Prótesis fija sobre implante | ~7.395 €/h |
Para que la ocupación calculada sea honesta, el bloque que reservas en agenda tiene que contener el ciclo completo del paciente, no solo el tiempo en el sillón.
El cálculo no es un ejercicio de una vez: es un control. Lo que el coordinador vigila cada semana:
Ocupación aparente y real se calculan con los mismos datos; lo que cambia es el denominador y el peso. Mídelas juntas o una de las dos te mentirá.
La primera visita es la puerta del embudo. Convertir no es atender más: es que esa primera visita pague —total o parcialmente— e inicie su tratamiento. Aquí se mide cuántas lo consiguen y dónde se pierden.
La conversión de 1ª visita mide qué proporción de las primeras visitas termina en un paciente que paga —total o parcialmente— e inicia su tratamiento. Es el paso que transforma la ocupación en valor real.
Por eso la consigna de captación es "no es la cantidad, es la calidad".
El porcentaje global es el titular, pero no dice dónde ni con quién se pierde el paciente. El coordinador segmenta la misma tasa por varias dimensiones y cada una abre una decisión distinta:
La media engaña: ese 49% global esconde un doctor al 64% y otro al 33%. Sin segmentar, no sabrías que el problema está en un punto concreto —ni a quién acompañar para subir la cifra de toda la clínica.
Dos clínicas pueden tener la misma tasa de conversión y resultados muy distintos, porque lo que se convierte no vale lo mismo. Una valoración completa —diagnóstico integral, no solo el motivo de consulta— sube a la vez la conversión y el ticket.
En un caso real (anonimizado), integrar el diagnóstico completo en la primera visita elevó el gasto medio por paciente de 1.600 € a 5.600 €. No se trataba de presionar más, sino de ver y explicar todo lo que el paciente necesita.
Una 1ª visita bien valorada convierte mejor y con más valor. La conversión empieza en el diagnóstico, no en el cierre.
La cita ya estaba conseguida y se pierde antes de producir. Un hueco sin cubrir es producción irrecuperable. Aquí no vemos el protocolo, aprendemos a medirlo y a leer dónde se escapa.
Igual que la conversión, el no-show se segmenta para encontrar el patrón y actuar sobre él:
Cuando un paciente falta, lo inmediato es la reacción (llamar sin reprochar, activar la lista de espera, registrar y reagendar) — ese protocolo se trabaja en el Módulo 4.4. Lo que de verdad baja la cifra es prevenir: crear compromiso antes de la cita. Estas son las técnicas para mejorar la asistencia:
El no-show no se ataca el día que ocurre, se ataca antes: compromiso previo, ventana corta y reglas claras y firmadas.
A continuación, 6.5 · Cómo presentar los datos a dirección: reunir los KPIs de agenda de todo el módulo en un dashboard que se lea de un vistazo.
Un dashboard no es un informe bonito: es la herramienta para decidir sin pensar. Reúne los KPIs del módulo en una vista que dirección lee de un vistazo y que dispara las acciones de la semana.
A dirección no se le lleva el detalle operativo: se le llevan pocas cifras que disparan decisiones. Cada número del dashboard debe responder a la pregunta del Módulo 1 — ¿qué hacemos esta semana? — con su semáforo (¿está bien o mal?), su tendencia (¿mejora o empeora?) y su acción asociada.
El módulo entero converge aquí: ocupación real (6.2), conversión de 1ª visita (6.3) y no-shows (6.4) se resumen arriba; debajo, el control de la semana y la previsión.
Cifras de ejemplo. Tres preguntas, tres bloques: lo que ha pasado esta semana (el éxito de las llamadas y los resultados), cómo se acumula en el mes (embudo de venta) y qué viene la semana próxima (previsión).
| Bloque | Qué contiene |
|---|---|
| 1 · ¿Qué ha pasado esta semana? | El embudo de éxito de las llamadas (a llamar → contactados → citas → reactivados) y el estado de los listados a llevar al día: rescate >1 año, cierre en caliente, cierre en frío, progreso del limbo, acuerdos negociados con aceptados y rescatados (¿qué pasó con…?). Más las oportunidades en juego y los inicios efectivos sobre los esperados. |
| 2 · ¿Cómo llevo el mes? | El embudo de venta acumulado del mes (presupuestado → aceptado → pagado → producido → finalizado) y el avance de la producción sobre el objetivo mensual. |
| 3 · ¿Qué pasará la semana que viene? | La previsión: cuántas 1ª visitas, cuántos rescates objetivo y cuánto valen las oportunidades en el limbo recuperables. |
El control mira atrás; la previsión mira adelante, y es la parte que de verdad permite anticiparse. Tres cifras:
La previsión convierte el dashboard en una herramienta de dirección: no informa de lo que pasó, compromete lo que va a pasar.
Un buen dashboard cabe en una pantalla, se entiende en treinta segundos y termina en decisiones, no en preguntas.
Con esto finaliza el Módulo 6.